Los habitantes de Rapa nui agotaron sus recursos naturales; su excelente civilización desapareció junto con los extensos bosques que les dieron toda la materia prima que alguna vez utilizaron.

Extracto de: escrito por Fernando Villegas en: Reportajes, La Tercera, 9 de julio de 2006.

"Muchos fenómenos nos amenazan con el mismo silencio piola y gradualidad imperceptible con que un asteroide puede estar enrumbando hacia la Tierra. Y ciertamente con la misma capacidad de causar daño catastrófico. Ante nuestros ojos hoy mismo se derriten los glaciares, desaparecen "las nieves eternas", se secan los ríos, escasean las lluvias. A este paso en 10 años màs habrá serios problemas para que mantengamos nuestro actual estilo de vida. No pocos países entraran sencillamente en crisis monumentales. De eso derivarán guerras civiles y de las otras. "Agua, agua", será el grito de batalla. Y todo lo que discutimos ahora, lo que llena nuestros titulares, nuestros aparentemente inmensos "tema-país", pueden llegar a parecernos de una trivialidad patética. Como sucede con la vida de los individuos, las verdaderas catástrofes y los problemas más monumentales que enfrentan las sociedades suelen ser imprevisibles en su súbita aparición y/o en llegar al grado en que son irremediables. Me pregunto qué pensaban los indios americanos acerca de su futuro y sus problemas el día antes que Colón pusiera un pie en este continente. Ese día fue como el del impacto de un asteroide monumental. El destino de dos civilizaciones navegaba sobre tres veleros picantes en curso de colisión con una isla miserable, pero seguramente en sus palacios de piedra los dignatarios aztecas e incas discutían sobre qué iban a publicar en el Diario oficial al otro día. ¿Quién podría hacerles un reproche?"